Gracias.
Por haberme mostrado que la perfección no existe.
Que las relaciones se manchan si no se cuidan, si no se entienden.
Que no se aprende de los errores de otros, que no se aprende hasta que duela.
Y duele.
Duele como si te apretaran el corazón.
Como si te apretaran el pecho, sin poder respirar. Sin querer respirar.
Y sientes como esa calidez se transforma en agua, agua fría que recorre todo.
Confusión, rabia, odio.
Dolor en su máxima expresión.
Maldices al viento, planeas venganza y lloras.
Lloras porque no eres capaz de hacer nada de lo que tu cabeza planea, porque en el fondo de ese corazón sabes que amas.
Y te paras y sigues.
Organizas, planeas y enfrentas.
Porque no mereces ese dolor, porque no lo pediste.
Me enfrento sola contra el gigante maldito que es el recuerdo (la buena memoria no siempre es tan buena...)
Y me siento mas grande y poderosa que nunca, capaz de todo.
Porque me merezco mi vida tal como la planee.
Porque merezco tener lo que quiera, como yo lo quiera y cuando quiera.
Y sigo caminando, luchando, sintiendo.
Luchando contra mi memoria, sintiendo mas amor que nunca.
Sintiéndome mas amada que nunca.
Porque hay cosas que cura el tiempo y otras que solo cura el amor.
Quien dijo que sufrir no traía cosas buenas?
Por eso te doy las gracias
A ti, desconocida/conocida
La que intentando buscar venganza me enseño por que cosas si vale la pena luchar.
Y por mi, siempre valdrá la pena.
Infinitas gracias.
martes, 2 de agosto de 2016
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